Escritura Athena
En este blog colocaré textos que busco que después sean publicados. El público lector es libre de comentar los contenidos.
sábado, 5 de septiembre de 2026
El ángel...
jueves, 13 de agosto de 2026
La cimitarra...
Las de la intuición:
Había una vez una hermosa princesa árabe que se había casado con un extranjero. El disfrutaba de su compañía y le pedía que le tocará la cimitarra para alegrar sus días y que sus melodiosas armonías le acompañasen por las noches, que era cuando le pedía que estuviese junto a él.
Sin embargo, el extranjero era celoso y pensaba que la princesa podría estar haciendo otras cosas durante el día que le distraerían su corazón y sus sentimientos, del suyo y de lo que sentía por ella. Por eso, pidió que se le encerrase en un palacete y se le ordenó que estudiara su música de compañía todos los días. La princesa ante este pedido pidió consejo a los animales del jardín y estos le dijeron que debía de dormir al extranjero y escapar, y eso hizo.
La noche posterior comenzó a tocar la cimitarra y consiguió dormir al extranjero y después escapó a lo profundo de la selva. Pero en lo profundo de la selva, se sintió desconsolada y le pidió ayuda a una pantera que divisó, quién le dijo que la ayudaría si lograba aprender los misterios de la cimitarra en la India y el Tibet. La princesa viajó entonces con la pantera a la India y al Tibet y ahí aprendieron los secretos de la cimitarra y su música.
Después de dos años, el extranjero se hallaba desconsolado, pero cuando vió a su esposa regresar junto con la pantera, le ofreció todas las riquezas que podrían ofrecerle y más, y aunque esto era lo que ella merecía, aceptó a causa de sus sentimientos. El extranjero le confesó que había soñado con una pantera que le hablaba todas las noches en sus sueños, y que en sus sueños, su voz le decía que era más sabio escuchar a las mujeres que encerrarlas y celarlas. Ellos fueron felices felices...
El tigre...
El tigre que descansaba:
Había una vez un tigre que descansaba en el jardín de la casa de su dueña, que lo adoraba. El tigre era su continuo pasar del día y disfrutaba mucho de su compañía. El tigre gustaba de comer pescado fresco, que le servía con gusto su dueña, quien cuidaba de alimentarlo dos veces al día; el tigre le agradecía lamiéndose las patas y las pezuñas y lamiéndola a ella, con cuidado y alegremente.
Un día soñó que había por ahí un ave mitológica, una harpía, pero era todo esto producto de sus preocupaciones, que debía de atender para poder alcanzar la felicidad. Por lo tanto, se sumió en un profundo sueño un día y soñó que liberaba a el ave mitológica y el tigre le decía: - yo me quedo contigo, ya que eres mi dueña y yo soy toda tu felicidad -. La dueña acarició su pelaje y cuando despertó agradeció que se le permitiera ser feliz feliz. Sin embargo, todo era producto de su imaginación...
El ángel...
Había una vez un ángel muy hermoso. Su cabello era café y su brillo resplandecía con la luz del sol y de la luna, ya que en ocasiones era c...
-
Había una vez un ángel muy hermoso. Su cabello era café y su brillo resplandecía con la luz del sol y de la luna, ya que en ocasiones era c...
-
El tigre que descansaba: Había una vez un tigre que descansaba en el jardín de la casa de su dueña, que lo adoraba. El tigre era su continuo...
-
Las de la intuición: Había una vez una hermosa princesa árabe que se había casado con un extranjero. El disfrutaba de su compañía y le pedí...