sábado, 5 de septiembre de 2026

El ángel...

Había una vez un ángel muy hermoso. Su cabello era café y su brillo resplandecía con la luz del sol y de la luna, ya que en ocasiones era cenizo. Además, sus ojos eran verdes con gris y brillaban igualmente a la luz del mismo sol y de la misma luna nórdicos. Era un ángel de excepcional belleza, y además era noble de corazón, por lo que las demás personas lo buscaban para pedirle consejo y escuchar sus consejos amables.

Había una vez también, una hermosa niña que se enamoró perdidamente del angel y quién pensó que cuando fuese grande entonaria los a su belleza y a su bondad. Con el tiempo la niña comenzó a aprender a escribir poemas, y aunque no contenían muchas letras, había mucho de sí misma y su admiración en ellos. Los poemas los guardaba en un diario secreto que ella tenía en un cajón de su alcoba, y que cuidaba con llave.

Un día Dios le pidió al angel que cuidase de la niña y el ángel aceptó obedientemente la tarea que le había asignado su creador, por lo que comenzó a visitarla en sus sueños todas las noches, después de que ella había realizado sus oraciones. La niña, por supuesto, comenzó a notar la diferencia cuando despertaba, ya que se encontraba de mejor humor y con la sensación de que alguien velaba por ella. Y así pasaron muchos días, semanas y años hasta que por fin se volvió una jovencita, quién había escrito muchos poemas sobre este y sobre el asombro que le produjo que le cuidase el objeto de su admiración. Hasta que un día notó que se había enamorado del ángel y no supo que hacer. Primero se preguntó porqué le ocurría esto, y segundo comenzó a reprocharse sus sentimientos, hasta que finalmente decidió que no se lo contaría a nadie. Pero el angel que la visitaba en sus sueños, pudo sentir que había algo diferente; en efecto ella se había enamorado, pero el todavía no lo sabía.

Un día los demás ángeles que si se habían enterado del muy profundo enamoramiento de la jovencita, comenzaron a cuchichear sobre esto y a reírse amigablemente de este mientras se paseaba por el cielo cantando, hasta que un día el ángel se hartó. Sin embargo, el secreto fue revelado y el ángel comprendió que había que hacer algo, por lo que le pidió a Dios que lo convirtiera en un humano, y así lo hizo. Un día antes de ir a la escuela, se encontró la jovencita con él, vestido con ropa sencilla, y se veía apuesto y feliz. Los dos se casaron, y tanto ella como el se cuidaron.

jueves, 13 de agosto de 2026

La cimitarra...

 Las de la intuición:


Había una vez una hermosa princesa árabe que se había casado con un extranjero. El disfrutaba de su compañía y le pedía que le tocará la cimitarra para alegrar sus días y que sus melodiosas armonías le acompañasen por las noches, que era cuando le pedía que estuviese junto a él. 


Sin embargo, el extranjero era celoso y pensaba que la princesa podría estar haciendo otras cosas durante el día que le distraerían su corazón y sus sentimientos, del suyo y de lo que sentía por ella. Por eso, pidió que se le encerrase en un palacete y se le ordenó que estudiara su música de compañía todos los días. La princesa ante este pedido pidió consejo a los animales del jardín y estos le dijeron que debía de dormir al extranjero y escapar, y eso hizo.


La noche posterior comenzó a tocar la cimitarra y consiguió dormir al extranjero y después escapó a lo profundo de la selva. Pero en lo profundo de la selva, se sintió desconsolada y le pidió ayuda a una pantera que divisó, quién le dijo que la ayudaría si lograba aprender los misterios de la cimitarra en la India y el Tibet. La princesa viajó entonces con la pantera a la India y al Tibet y ahí aprendieron los secretos de la cimitarra y su música.


Después de dos años, el extranjero se hallaba desconsolado, pero cuando vió a su esposa regresar junto con la pantera, le ofreció todas las riquezas que podrían ofrecerle y más, y aunque esto era lo que ella merecía, aceptó a causa de sus sentimientos. El extranjero le confesó que había soñado con una pantera que le hablaba todas las noches en sus sueños, y que en sus sueños, su voz le decía que era más sabio escuchar a las mujeres que encerrarlas y celarlas. Ellos fueron felices felices... 

El tigre...

El tigre que descansaba:


Había una vez un tigre que descansaba en el jardín de la casa de su dueña, que lo adoraba. El tigre era su continuo pasar del día y disfrutaba mucho de su compañía. El tigre gustaba de comer pescado fresco, que le servía con gusto su dueña, quien cuidaba de alimentarlo dos veces al día; el tigre le agradecía lamiéndose las patas y las pezuñas y lamiéndola a ella, con cuidado y alegremente. 


Un día soñó que había por ahí un ave mitológica, una harpía, pero era todo esto producto de sus preocupaciones, que debía de atender para poder alcanzar la felicidad. Por lo tanto, se sumió en un profundo sueño un día y soñó que liberaba a el ave mitológica y el tigre le decía: - yo me quedo contigo, ya que eres mi dueña y yo soy toda tu felicidad -. La dueña acarició su pelaje y cuando despertó agradeció que se le permitiera ser feliz feliz. Sin embargo, todo era producto de su imaginación... 

El ángel...

Había una vez un ángel muy hermoso. Su cabello era café y su brillo resplandecía  con la luz del sol y de la luna, ya que en ocasiones era c...